Texto y Comentario #3

"Tengo un par de amigas que por lo general no soportan (aún menos si están descontentas o no les va bien) ver películas que acaben mal; y una de ellas está en camino de descartar todos los géneros menos tres: las comedias, los musicales y las películas de risa, porque cada vez aguanta peor la violencia, el terror, la angustia, las tragedias y hasta el melodrama: demasiados reveses gratuitos para las heroínas, sean herederas o desheredadas. Yo suelo burlarme un poco y decirle que a este paso no podrá leer ya ni a Dickens.

Supongo que en una época hubo mucha gente parecida a mis dos amigas, y aunque yo no descarto jamás ningún género, hay temporadas en que las comprendo y en que comprendo a un mundo que casi exigía lo que Hollywood llamó happy ending y nosotros "final feliz". Es sabido que llegó a ser una obligación, y no siempre sobreentendida, que las películas acabaran bien, hasta el punto de que a más de un director eminente le impusieron los productores un cambio de desenlace, para que el público no saliera deprimido de la oscuridad de las salas y sobre todo acudiera a ellas. De hecho no puede decirse que esa convención de victoria última sobre las penalidades, los peligros o las injusticias no esté todavía parcialmente vigente, aunque por fortuna ya no está condenada al fracaso comercial ninguna cinta por el mero hecho de acabar fatal, sobre todo si así lo exige una mínima verosimilitud (...).

Lo que comprendo ya menos es que se exija cada vez más lo contrario en la realidad al menos en la España actual; o quizá habría que decir "en la telerrealidad" (...) y considerar que se trata también de un subgénero, más o menos periodístico, con sus reglas y convenciones. Lo malo es que se alimenta indefectiblemente de personas reales, y no creo que todas se presten gustosas ni tengan asumido su papel asignado, negativo siempre. Lo bueno de las ficciones, lo que hace que hasta las más atroces y desoladoras resulten un descanso para el lector o el espectador, es de hecho que tengan final, bueno o malo; porque lo que no lo tiene es la vida, ni siquiera del todo cuando llega la muerte (...). Lo más que de la vida hay que esperar son, por tanto, etapas o presentes afortunados.

Y esto es lo que los españoles de hoy no parecen dispuestos a tolerar, si nos guiamos por el espejo que constituye el éxito en televisión. Rara es la vez en que uno enciende el aparato y no se encuentra una jauría de individuos ignorantes, malhablados, soeces, cenizos y fatuos, dedicados a despellejar a cualquier semejante que haya tenido la desgracia de ser considerado "noticia" por ellos, independientemente de que sea famoso previo o no."

Javier Marías



COMENTARIO DE TEXTO
1.- ORGANIZACIÓN
Estamos probablemente ante un artículo periodístico con toques anecdóticos donde el autor intentará transmitir su opinión acerca de diversos temas relacionados con los medios de comunicación, su evolución, sus deformaciones y cómo contrastan unos con otros.

Su estructura de contenido tiene una articulación interna de tres secciones, en donde se parte de un tema concreto, basado en la experiencia del autor, a partir del cual se desarrollarán otras ideas encadenadas con la primera, y que llevarán a una conclusión de la situación que se vive actualmente respecto de los mismos.

La primera parte, coincidente con el párrafo inicial, comienza con una experiencia que ha vivido el que escribe y relata la situación en que se han llegado a ver personas allegadas y sus reacciones ante determinados género cinematográficos.

La segunda parte está relacionada con la temática del primer párrafo (los géneros de las películas), pero ya no se trata de una experiencia del autor sino que se centra en ciertas modificaciones que, con el paso del tiempo, se han visto introducidas en el cine.
Los llamados “happy endings” (finales felices), que en un comienzo eran, más que una exigencia una obligación para los directores y productores de Hollywood, han tenido que dar paso a otro tipo de desenlaces, más creíbles y que se asemejan más a la vida real, donde no siempre acaba como debiera.

Finalmente, en los dos últimos párrafos encontramos una idea central, que contrasta con lo expuesto anteriormente.
Si bien en el cine se ha intentado finalizar las películas con escenas más realistas, en la “realidad televisiva” se ha introducido un género al cual han llamado “periodístico” pero a lo que se acerca más es a la denominada “telebasura”. Este es un género que sólo se alimenta con las desgracias ajenas y que los espectadores parecen aceptar gustosos.

La organización del texto sigue un orden inductivo ya que va la verdadera problemática se encuentra al final del mismo. Comienza con una experiencia del autor, la cual da pie a un tema mucho más amplio y que repercute en la sociedad significativamente.
Su estructura temática destaca por estar bien entrelazada, lo cual permite un buen seguimiento de las ideas, y va poco a poco abstrayendo el tema hasta cuestionarse la realidad de la situación actual.

2.- RESUMEN
Claramente hay que distinguir que los medios de comunicación audiovisuales no son los que eran y no transmiten todas las mismas sensaciones. Se puede apreciar un duro contraste entre ayer y hoy, entre el cine (que busca más transmitir unos supuestos cuasi idealizados, ya sea que acabe el film bien o no) y la cruda "telerrealidad", la cual parece más propia de los circos romanos, en donde los gladiadores (que ahora serían los "personajes noticia") debían luchar contra los leones (símil de los pseudo periodistas actuales).

Aunque parezca increíble, aún siendo tal la diferencia de géneros, la gente parece preferirlos, y se podría considerar a ambos como las vías de escape o evasión de las propias realidades de los observadores en la sociedad actual.

3.- COMENTARIO CRÍTICO
Los medios de comunicación audiovisuales han cambiado considerablemente de un tiempo a esta parte. El cine de antes exigía, e incluso en la mayoría de los casos obligaba, a que sus producciones tuviesen un final feliz, no sólo ya por una cuestión de forma sino por conveniencias del sector filmográfico, que se si no la gente no acudía a las salas.
Actualmente ya no importa qué tipo de final tenga una película, siempre y cuando el contenido y el mencionado desenlace sean creíbles.

Lo que se contrasta en el texto es la ficción (idealizada para algunos) con la realidad (cruda y negativa, casi siempre) de la llamada “telerrealidad”.
A pesar de agruparse dentro de un estilo periodístico, este subgénero no cumple con una finalidad informativa o divulgativa como cabría esperar, sino que muestra cómo el ser humano, en su afán de dar espectáculo puede llegar a lo más bajo sin importarle los sentimientos y si los que le rodean y son su objetivo, están vivos o muertos, entre otras cosas.

Desde el punto de vista pragmático, el autor ha querido transmitir sus ideas de forma subjetiva, hablándonos desde su propia perspectiva y utilizando en todo momento la primera persona.
Utiliza el lenguaje de forma expresiva para hacernos entender claramente sus ideas y podríamos decir que el texto es divulgativo.

Morfológicamente, el texto no se refiere a personas concretas sino que se expresa de un modo más general, intentando abstraer y resaltar las ideas principales.

Para concluir, de los dos párrafos finales nos tendríamos que hacer la siguiente pregunta: ¿hasta dónde puede llegar el ser humano en su afán de depredación (verbal o no) con el único fin de dar espectáculo?